CONFESIONARIO VOLVER

Historias desde el Bar Ideal: Contómetro

Busca la mesa y cuando la encuentra, en el último rincón del bar, encara, decidido, con el paso de quien está apurado. Tiene un aparato en la mano, un artefacto que no he visto nunca, algo parecido a los cronómetros que se usaban en la Fórmula 1, previo a la era digital. Luego pide un capuchino y empieza a relajarse. Se presenta, dice que es comerciante, de Buenos Aires, y que está pensando en radicarse en Tandil como franquiciante de una marca importante. Luego hace el arqueo contable: de la primera a la última, y el listado incluye Havanna, Cúspide, y McDonald's, como si las tuviera a todas en la cabeza.

-Creo que podría funcionar... -dice.

-Desconozco. ¿Qué vende?

-Ya le contaré -dice, alargando el suspenso-. Ahora vayamos a lo nuestro, que para eso le pedí la cita.

-Pregunte nomás.

-Esa idea suya... estee... ¿cómo explicarlo? Esa idea de que en esta ciudad hay esquinas malditas...

-No es una idea. Es un hecho fáctico. Hay esquinas malditas y lugares malditos.

-¿Enyetados? ¿Mufas?

-No necesariamente. Esquinas que nunca funcionaron y que, por lo mismo, están quemadas. En marketing suelen llamarlas locations fallidas, ¿no?

-Sí, sobre todo porque si uno le erra en la ubicación, y además es de afuera y no conoce el paño, tiene mucho para perder.

-Cierto, pero hoy en día la ubicación no hace tanto la diferencia.

-Salvo que sea una esquina maldita, según su tesis.

-Bueno, no es una tesis, no exageremos. Digamos que es un saber empírico básico teniendo en cuenta el conocimiento del territorio.

-Bueno, a lo nuestro -dice el franquiciante del misterio.

Luego se reclina hacia adelante, acerca su cabeza al centro de la mesa como para confiar un secreto y suelta la dirección de la esquina en cuestión. Es, ciertamente, una esquina maldita, pero, ¿quién es uno para pincharle el globo a alguien? Sin embargo, es probable que la expresión pétrea que se instaló en mi cara haya activado su instinto comercial, el detector de adversidades.

-¿Qué piensa poner ahí?

-Helados. Una franquicia de helados Premium a la altura del Figlio de ustedes -dice.

Observo el artefacto con que entró al Ideal y le pregunto qué es eso.

-Un contómetro de gente, un cuenta personas -dice-. Estuve ocho horas parado en esa esquina contando la gente que pasaba. Y no da, el número no da. Con lo cual si sumamos el escaso flujo circulatorio y su idea sobre la esquina maldita en sí, creo que debería empezar a buscar por otro lado.

Llama a la moza, paga mi café y su capuchino, como corresponde, y empieza a irse despacio. Le digo que se está olvidando el contómetro en la mesa. Acá no precisamos de tanta tecnología para entender cómo viene la mano.

APORTA TU PENSAMIENTO

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.

Últimas noticias

Artículos

Zapatos

28/04/2021

leer mas

Historias

"Bon o Bon", a pedido

08/05/2021

leer mas