Historias desde el Bar El Ideal VOLVER
Están allí, el Tucu y Roque, como si nada -sobre todo el tiempo- hubiera pasado. Y lo más curioso es que en la conversación se han ido hacia el fondo (y nunca mejor el término) de la historia.
El fondo es, vagamente, una pileta. Y cuando por fin les ponen nombres a las cosas, la pileta de la que hablan es la del club Independiente. La que Roque defiende como si estuviera en la trinchera de la última línea, en lo más arduo de la batalla. Pero, ¿contra quién la defiende? Contra el énfasis que pone el Tucu para demostrarle -en tanto espacio de metros cuadrados y profundidad más el carácter (así dice, el carácter) de sus trampolines-, que había una pileta que no sólo era mejor que la pileta rojinegra, sino que todas las piletas de la comarca.
-Nunca habrá otra pileta más formidable que la de Ferro -dice.
Así, con esta declaración de principios, el Tucu intentar cerrar la conversación, pero Roque elige contrarrestar los argumentos de su amigo, que ahora llama a la moza para pedir otro café, intentando matizar la supuesta ventaja tricolor con el aspecto humano.
-Todo lo que quieras, pero, ¿qué me contás del Pescadito Islas? -dice, desafiante, como cantando el vale cuatro, a la hora en que la pileta ya no sólo cotizaba por sus dimensiones, por su identidad, por su volumen líquido, sino esencialmente por aquellos que nos inducían, en la remota niñez, a entendernos con el agua.
-¿Qué? ¿Me vas a correr con el Pescadito? Está bien, un buen profe, no lo niego. ¡Pero nosotros teníamos a Garaguso! ¡A Garaguso! ¿Captás? Un señor profesor, querido.
Y así, como diría Melville en el comienzo de Moby Dick, hablando de la parte líquida del mundo donde el capitán Ahab se batía contra la gran ballena de sus desvelos, la conversación se estanca en un punto irreversible: ni el Tucu ni Roque van a ceder sobre cuáles piletas y qué profe eran mejores en esos años donde ellos y nosotros estábamos a punto o acabábamos de conocer el mar.
Es Roque quien buscando un tercer punto de vista pregunta qué opino sobre el tópico en cuestión, tras lo cual digo -o repito, pues creo que ya hablé de esto alguna vez- que cualquier pileta sirve para aprender a nadar, y que cuando hablamos de nadar, pues de eso estamos hablando al fin, debemos ser claros en el concepto: nadar es algo que se aprende en la infancia o no se aprende nunca más.
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