Historias desde el Bar El Ideal VOLVER

Historias desde el Bar Ideal: Dos tipos

Ninguno de los dos es de Boca y sin embargo ahí están, Roque y el Tucu, enfrascados en el debate, como si fueran los panelistas del Pollo Vignolo. Son dos tipos hablando de otros dos tipos, con la salvedad de que son Don Nadie hablando de Dos Todo.

-No tienen piel -dice el Tucu.

En la tele del bar aparecen los dos tipos en otras épocas, es decir cuando juntos eran dinamita. Los años dorados de Boca. Riquelme con un aura genial; Palermo, el optimista del gol. La cita, según dicen, es de Bianchi, el Virrey.

-Son los egos del vestuario. Y mientras tanto nos hundimos -al Tucu le sale el dramatismo sentimental propio del hincha de Boca. Y las imágenes náuticas-: Somos el Titanic yendo al iceberg. Hace cuatro años que nos venimos hundiendo. Damos lástima.

-No dramatices -matiza Roque.

-Política -carga las tintas el Tucu, que ha vuelto a su mortífero sentido común.

Reduciendo a las partes por el todo le adjudica este presente bajoneante a esa palabrita, política, la cual debiendo establecer finalmente el consenso (la política, el arte de lo posible), se estanca en la polémica. Y su relato, la trampa dialéctica: es la narrativa plebeya de Riquelme (establecida en la creencia de un club para las clases populares), enfrentando al tipo con el que venía peleado y que además, después, en la última elección jugó y perdió con Macri, el tótem de la clase dominante, del club-elite convertido en el negocio de las sociedades anónimas.

Pero Roque intenta mirar más allá -o más acá- del agudo incordio que desde tiempos bastante pretéritos se profesan el 10 y el 9. El que inventaba y que la metía. No afectado por la pasión sentimental del ser boquense, frío, razonador, Roque parece sacar de la nada la ecuación que cierra el debate. Dice que estos dos tipos son dos tipos que están equivocados. Palermo no sirve como entrenador y Riquelme no sirve como presidente. Los resultados de ambos lo corroboran.

-Así que pedite otro café y dejá de sufrir. En la cancha, aun peleados, hicieron maravillas. Ese era el lugar de estos dos ñatos, querido Tucu. Todo lo demás es pasto para las fieras de Vignolo y esa fatalidad llamada periodistas deportivos

APORTA TU PENSAMIENTO

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.

Últimas noticias