Historias desde el Bar El Ideal VOLVER
Está claro que en los bares se dice más de lo que se hace. Eso es por la propia naturaleza del bar. Del Ideal y de todos los bares del mundo. Es el territorio de la palabra, de la oralidad pura.
A lo sumo -y esto es algo muy común y era, antes, más común que ahora- lo que ocurría era que se decía lo que se iba a hacer. Una película, un libro, una revolución, el encare a una mujer, lo que fuera.
El hacer, entonces, estaba relacionado, a lo sumo, a una promesa. Por ejemplo, el sonado caso de Loreto Iñiguez, el tipo que una vez caído Perón dijo en la Mesa de los Patafísicos del Ideal que iba a romper el récord mundial andando en bicicleta en torno a la Plaza Independencia. Lo dijo y nadie le creyó. Es más, dijo que lo haría por el General. Y lo hizo. Al final no logró el récord, pero cumplió con su palabra.
Hacer, lo que se dice hacer en el bar mismo, sobre sus mesas que tangueramente todo lo saben, fueron muy pocos los que acometieron con la tarea.
Por ejemplo, un tipo que fue todo un personaje, Luis Pontaut (alguna vez fue director de Cultura y presidente del Club Independiente). Sobre la mesa que daba al kiosco de Carlitos Vitullo escribió un libro delicioso: Cuando el abuelo era muchacho. Años después el artesano y poeta metafísico Camilo Borga escribió las primeras ideas de su inefable libro titulado El arcano estético. Algo de eso hizo también Gregorio Otero, con sus Memorias de un policía bonaerense.
Nadie, hasta hace unos días, había trasladado lo que se llama las artes plásticas a la mesa del bar. Pero siempre hay una primera vez. En su taller de pintura itinerante por los bares de la ciudad la profesora de dibujo y pintura María Cecilia García convirtió al Ideal en un atelier. Algo así como ella y sus alumnos, establecidos en varias mesas del fondo, se dedicaron a dibujar y pintar para recuperar el alma propia de los cafés citadinos: acercar el arte a la vida cotidiana. Dijo María Cecilia: "Estos encuentros de dibujo y pintura se realizan en bares y cafés de Tandil, donde personas de distintas edades se reúnen a crear en un ambiente relajado, combinando arte, conversación y el clima cultural de la ciudad. La propuesta invita a quienes tengan o no experiencia a animarse a dibujar, pintar y compartir un momento creativo. Se propone recuperar el espíritu de los antiguos cafés culturales, generando espacios de encuentro donde el arte circula de manera abierta y cercana".
De modo que en el bar, ahora, no sólo se habla (mucho), se escribe (poco), se lee (menos), sino que también se pinta.
APORTA TU PENSAMIENTO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.