Historias desde el Bar El Ideal VOLVER
No me vas a decir que esto pasa en cualquier bar. Porque tal vez, en una de ésas, por ahí, algo así ocurra, pero yo prefiero creer que éste es uno de los milagros del Ideal. Porque si me apurás te digo que esos dos, el de la azul y oro y de la banda roja, podrían ser los Grandes Dos Antagonistas que aprendimos de la Historia.
Por decirte el primer antagonismo que se me viene a la cabeza: Abel y Caín.
Y para continuar la línea bíblica (pero obviando la asimetría que los hizo famosos), David y Goliat.
Y hay más. En la literatura hay otra oposición también célebre, la de Sherlock Holmes versus el profesor Moriarty. En la pintura Leonardo da Vinci contra Miguel Ángel. En el ajedrez, el gran Garri Kasparov humillado por la Deep Blue, el primer lance -de los muchos que vendrían- entre el humano y la Inteligencia Artificial. Todavía se recuerda la cara, el gesto demudado, de Kasparov cuando la computadora de IBM le ganó la partida. Si no me creés buscalo en YouTube.
Parecido, ese gesto consternado, al de las ochenta mil caras que se hicieron una sola cuando Paredes metió el penal.
Y, para no abrumar, vamos de la mitología al cine: si viste "Troya", entonces ahí los tenés a Héctor luchando contra Aquiles.
Pero bueno, volvamos al metro cuadrado de nuestra vida. Al salón del bar. Entonces ahí están, cortando clavos en silencio frente a la pantalla. Son pibes, deben andar entre los veinte o veintipico de años. Son amigos, eso podemos imaginarlo. Han llegado al bar un rato antes para encontrar la mesa, para pedir una cerveza, para vivir el dulce suplicio (sí, el saber sufrir que le propone el superclásico tanto al hincha de Boca como al de Ríver), pero con un disciplinado estoicismo. Como se sabe, la procesión va por dentro.
Ahora están ahí, en la misma mesa, cada uno con su camiseta, con el resultado -en ese mismo momento, el momento de la fotografía- todavía abierto.
Cuando termine el partido, cuando salgan a la calle, se perderán entre las primeras sombras del atardecer. El cielo estará pintado de una bruma azul. El que perdió habrá pagado la cerveza; el que ganó se habrá hecho cargo de la propina. Cosas que pasan en el bar de los milagros.
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