ÚLTIMO MOMENTO
Se acerca un tipo setentón a mi mesa -sin importarle demasiado que uno está leyendo- para contarme lo que le pasa. Lo conozco vagamente y, como ocurre a menudo en estos tiempos de yoísmo absoluto, lo único que le importa a la gente es su problema.
El "problema" de este hombre se llama Valor. Don Ernesto Valor, el pintor. Para más datos en vida también conocido como Toscanito Valor, el "poeta del paisaje". El intruso, no conforme con interrumpir la lectura, decide sentarse "un minuto", inconmovible al gesto del libro que no suelto, obsedido con lo que a él le está pasando.
Una multinacional que hace edificios le compró su casa. Un negoción, dice, pues le sacó más de 500 lucas verdes. La casa, de unos 250 metros y varios ambientes, tenía algunos cuadros en las paredes. Siete cuadros eran del Viejo Valor. El tipo no parece inclinado a las artes plásticas. Cuenta que hace como treinta años Valor le debía un dinero. Y se lo pagó con arte. Los siete cuadros.
Abre el celular y me los muestra. Paisajes, esos paisajes típicos que pintaba Valor.
"Te vine a ver para ver si vos sabés cuánto puede valer cada cuadro, porque en mi nuevo departamento no tengo espacio para colgarlos. Están impecables y los quiero vender", dice. Le digo que no tengo la menor idea. Me pide si le puedo hacer una gestión con alguien del ambiente de las artes plásticas para disponer de, al menos, un estimativo del valor de Valor (valga la redundancia y la cacofonía).
Hago una llamada para poder seguir leyendo. Respuesta: la obra de Valor no tiene precio en el mercado. Y mucho depende de la época en que pintó esos cuadros, mantenimiento, etc.
Un trazo de decepción cruza su cara. ¿Qué esperaba? Eso le digo. Ya hizo un negoción vendiendo su preciosa y ahora demolida casa, y lo único real y verdadero que le quedó de ella son los cuadros del Viejo Valor que ahora se quiere sacar de encima lucrativamente. El tema es que no cotizan en el tsunami de la gentrificación inmobiliaria. No advierto que asome por su mente la filantrópica idea de donar los cuadros al MUMBAT o cosa parecida.
Así es la vida, le digo con cierta ironía. Ni Valor hizo plata con su obra ni usted, salvo que tenga mucha suerte, hará plata con la obra de Valor. El faro de su pincel y el verde de sus paisajes no maridan en la bolsa de la impostura.
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