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Historias desde el Bar Ideal: Odisea VTV

Llega al bar inusualmente fastidiado, y resulta inusual porque el Tucu es lo que se dice un tipo optimista, alguien que no registra entre los pliegues de la vida esas amarguras más o menos recónditas que traen los años. Por eso a Roque le llama la atención esta disonancia. Ver contrariado a su amigo no es algo de todos los días.

-¿Qué pasa? ¿Perdiste el último diente? ¿Vas derechito al implante? -cuando quiere Roque también hace uso del sarcasmo.

-No digas pavadas. La dentadura está bien, firme, todavía se las aguanta para enfrentar un choripán.

-¿Y entonces?

La moza ya sabe lo que tiene que traer. Los dos amigos experimentan el secreto goce de no tener que pedir nada. Pertenecer es eso piensa a veces Roque: estar en un lugar donde el mundo cabe en su mano.

-Pasa que se me venció la VTV del coche.

-¿Ya? -a Roque las cejas se le van para arriba, como si midiera, aterrado, el tiempo que pasó entre ellos desde la última verificación del auto del Tucu a la fecha.

-Sí, ya pasaron dos años. Entonces fui a sacar el turno de cuerpo presente y no me lo quisieron tomar. Me dieron un papelito, hay que hacerlo por la computadora.

-Vía web, claro.

-Eso. Entonces vos sabés que yo soy un tipo que se quedó en el siglo veinte, sabés que ni guasá uso. Así que no me quedó otra. Me senté frente a la computadora y ahí empezó la odisea. Primero entrar a la página ya fue un calvario, no me reconocía la contraseña del correo. Y después que entré empezó el martirio. Que el Cuit, que el número de patente, que los cuatro últimos números de motor del coche.... ¿Dónde carajo están los números de motor del coche? Llamé a mi hija: en la cédula verde, me dijo. Después seguí el vía crucis del trámite y siempre me aparecía algo que me faltaba. Dos horas, pasé, te lo juro, dos horas perdidas de mi vida y una rabia que explotaba... Hasta que por fin llegué a "Solicitar turno". Y ahí me bloqueé. Pedí para el 20, no me daba, no me daba... Y claro, no me daba porque ese día ya no había turnos. Después cliqueé en un día cualquiera y tuve que elegir el horario, otro calvario, me rebotaba no sé por qué cosa. Dos horas, Roque, dos tiradas a la basura y no había podido terminar el trámite.

-¿Y entonces?

-Entonces vino mi hija. Hizo tac-tac-tac con el mouse y listo, turno agendado. Y encima tenés que pagar antes, también por débito: 90 lucas. No-ven-ta.

Roque termina el café y le dice al Tucu que dentro de dos años, si está vivo, cuando le toque otra vez la VTV vaya y se declare como "Analfabeto Digital", que diga que no usa ni celular, ni correo electrónico, ni tiene internet ni nada de nada. Que vive en una cueva y no sabe qué significa la palabra guifí. Entonces sí o sí en ese caso le van a tener que dar el turno físico, como corresponde.

-¿Te parece? -le dice el Tucu.

-En dos años probá y después me contás -dice Roque y le hace el gesto a la moza que le saque un último café.

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