Historias desde el Bar El Ideal VOLVER
Entonces, dice el Tucu, ese día, el Día del Estudiante, el bar más popular del pueblo sacaba chapa de por qué lo era. Porque ese día no sólo al Ideal venían los parroquianos de siempre, hombres, mujeres, los empleados de los bancos, gente adulta, gente grande, sino, sobre todo, ellos, o sea nosotros, los jóvenes.
Roque mira por la ventana y desde su mesa observa cómo las frondas de los árboles de la plaza se mueven al compás del viento, y el frío, este frío inopinado de septiembre, marca el paso rápido de todo lo que se mueve afuera. Ha llovido, ha cesado de llover, y en cualquier momento se larga de nuevo. Hasta que por fin dice:
-Se les arruinó el picnic a los pibes.
Pero el Tucu pareciera no querer salir del pozo que tanto lo enamora: allí, chapaleando en el dulce lodo de la nostalgia, sigue evocando aquel 21 de septiembre, ese y tantos otros del siglo pasado.
-La vida era algo así -dice-. ¿A quiénes de nosotros nos importaba el clima? No sabíamos qué cosa era el Servicio Meteorológico Nacional. ¿O miento?
Roque permanece callado, y en su silencio hay afirmación. Pero no puede traicionarse a sí mismo, no puede evitar decir lo que dirá ahora, mientras la moza le deja su pocillo de café y los árboles de la plaza pareciera que fueran a emprender vuelo.
-Tantas cosas no sabíamos...
Al Tucu le fastidia la objeción crítica hacia al pasado que cada dos por tres expele su amigo, quien lejos de romantizar los ayeres, gusta de ponerlos en entredicho.
-¿Y con eso qué? Lo importante, me parece, era lo que sabíamos. Por ejemplo sabíamos lo que significaba el picnic del día del estudiante. Sabíamos que todo empezaba bastante temprano, a la canasta, y que seguía de corrido en el boliche hasta la madrugada. En una de ésas, con mucha suerte, es verdad, hasta podíamos tirarnos un lance con la que te gustaba. Sabíamos que la música era para muchos una excusa, para otros un salvavidas y para la mayoría una lista de canciones, play list le dicen ahora, que te iban a acompañar para siempre. Y sabíamos que al amanecer del otro día todos los estudiantes íbamos a desayunar acá, como hoy, en estas mesas. ¿O miento?
Ahora Roque le dice que no, que no miente, que las cosas eran más o menos así como su amigo las ha evocado. Más o menos así, algo así, dice. Pero aclara:
-No sabíamos algo fundamental, querido. Ese día no sabíamos que éramos jóvenes, y que la juventud se iba terminar tan rápido.
Fotografía: Claudio Crespi y Marcelo Tangorra, disc jockeys en un Picnic del Día del Estudiante.
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